Resumen Expedición a los canales Patagonicos

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Hoy volvimos a tener conexión a internet después de once días de navegación por canales patagónicos y luego de recorrer casi por completo el inexplorado archipiélago Madre de Dios junto a un grupo de oceanógrafos, biólogos marinos y documentalistas subacuáticos. Yo formo parte del equipo de buzos que veríamos el estado de una serie de experimentos que instalamos en el mes de marzo en el canal Copihue y también reemplazar unos instrumentos cuya batería es de sólo tres meses.

Empezamos con 48 horas de navegación hacia Madre de Dios y como el tiempo estaba de nuestro lado empezamos por visitar la isla Escribano que sería más complicada si levanta el viento. En isla Escribano hicimos dos buceos en uno de los canales que separa la isla con la isla García, el lugar es increíble y bajo el agua hay bosques de algas gigantes y jardines de anémonas. Para mi es la vuelta a este archipiélago y realmente estoy feliz de poder bucear este totalmente inexplorado rincón del planeta.

Después de 24 horas en isla Escribano fijamos rumbo al seno Soplador que es donde empieza mi trabajo en canal Copihue, ahí estuvimos tres días donde hacemos seis inmersiones para reemplazar los medidores de corriente y revisar bien que nuestros sitios todavía estén tal como los dejamos. Por suerte todo se ve bien e incluso algunas de nuestras placas de reclutamiento de corales ya tienen algunas anémonas y sólo pasaron tres meses! Estoy alucinando, este canal lo siento como propio. Junto a mi compañera de trabajo, la bióloga marina canadiense Francine Beaujot hicimos un gran trabajo y todo lo dejamos listo en un buceo menos de lo que teníamos planificado así que pudimos hacer un buceo recreativo en nuestro querido canal.

Saliendo del agua, el Forrest nos espera en la entrada del canal y ahora aprovechando el buen tiempo navegamos hacia el sector del canal Metalero (si, se llama así) que está completamente expuesto al mar abierto. Rodrigo Torres, el jefe de la expedición me dice que estamos con la suerte de nuestro lado, nunca han podido hacer mediciones oceanográficas en este sector. Para nosotros los buzos también es una oportunidad y aprovechamos de hacer un buceo cerca de la isla Conejo, el último refugio antes de salir completamente al mar abierto, con seguridad nadie ha buceado en este lugar. Yo lo que más quería era hacer un buceo en mar abierto o al menos poner una patita en el océano a esta latitud. Rodrigo me dice que estamos en los “sreaming fifties”, ir a mar abierto es algo que sencillamente no pasa en esta latitud.

El jefe de la expedición está alucinado y como sigue el buen tiempo, decide probar suerte en el sector norte de la isla, ni el capitán del barco ni nadie de la tripulación ha ido a ese sector de isla Madre de Dios. Hicimos cerca de ocho horas de navegación y llegamos a seno Coppinger, que es una larga entrada de agua con un paisaje impresionante, la diferencia de la composición de la isla es notable, aquí ya no hay esas paredes de piedra caliza que han hecho famosa esta isla que postula a ser patrimonio de la humanidad pero el bosque es sencillamente impenetrable. El día nos toca totalmente despejado y creo que por lo largo del canal, si vamos a bucear tendremos mucha influencia de agua dulce y eso no es algo bueno cuando lo que queremos es ver abundante vida subacuática. Buscando por las orillas identificamos una pared que al parecer cae profundo. Estamos buscando una bonita pared para hacer unas tomas junto a Fernando y Ernesto, el equipo de documentalistas que van en esta expedición que son los culpables de que me “haya tenido” que meter a bucear todos los días… jajajaj no puedo estar más feliz. El buceo estuvo increíble! Encontramos un nuevo lugar con corales de agua fría (Errina Antarctica) de los que estamos investigando en el canal Copihue, antes no existía registro de esta especie en este sector de la isla!

Saliendo del seno Coppinger empezamos el regreso a la civilización, ahora navegamos por canales camino a Campo de Hielo Sur donde haremos mediciones en el glaciar Amalia. Despierto un poco tarde aprovechando que estaremos navegando hasta las once de la mañana y ya vamos navegando entre témpanos de hielo, el día nuevamente está espectacular y aprovecho la instancia de ponerme mi traje de buceo y tirarme a nadar entre los témpanos de hielo. Realmente esta experiencia supera con largueza todo lo que podría haber imaginado!!

Una vez hecha las mediciones en el glaciar Amalia retomamos el rumbo de vuelta hacia el Estrecho de Magallanes y haciendo una solicitud especial, el capitán del Forrest nos autoriza a parar el barco y meternos a bucear en unas paredes increíbles que se veían a lo lejos. Ya era tarde y la luz que llega es poquita pero el buceo resulta espectacular lleno de corales, bosques de algas y centollas gigantes, yo no sé si es la abundante vida de esta zona o si tenemos demasiada suerte pero es increíble lo lindo que ha sido bucear en todos los lugares que nos hemos sumergido.

Acaba de amanecer y por primera vez en el viaje tenemos contacto con la civilización, vamos navegando hacia el seno Ottway y al seno Skyring, aquí terminará nuestra expedición el día 19 de julio. La próxima semana tendré más detalles y podré contar la experiencia completa. Por lo pronto yo estoy feliz de haber estado explorando nuestra Patagonia y descubriendo lugares realmente alucinantes para la práctica del buceo en agua fría. Todo lo que podría contar es poco, muy muy poco.

Rod Sánchez

Instructor de Buceo

IDC Staff Instructor #318745

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