Peces de Chile: Congrio Colorado

Congrio colorado

El Congrio Colorado es uno de los clásicos de nuestras costas, aunque es difícil pillarlos porque buena parte del tiempo están “encuevados”, pero si tienes suerte y andas atento, podrías tener la suerte de ver algún ejemplar nadando por los fondos de nuestro mar.

Su tamaño promedio va entre los 60 y 103 cms de largo pero los ejemplares más grandes pueden medir hasta 160 cms.

La aleta dorsal y anal del Congrio confluye en una sola gran aleta, lo que le da su característica forma de “anguila” o serpiente. Las aletas pélvicas se han modificado convirtiéndose en las características barbas que presentan bajo el mentón. Dentro de sus particularidades, su cuerpo presenta una apariencia desnuda porque sus escamas las tiene bajo la piel y posee unas glándulas mucíparas que generan secreciones volviéndolo muy resbaloso. Esto le sirve como protección contra sus depredadores naturales como el Peje Zorro, el Pez Espada, los lobos marinos y chungungos.

En Chile podrás ver al Congrio Colorado a lo largo de toda la costa, desde Arica hasta el Cabo de Hornos y generalmente lo encontrarás en los fondos rocosos de la zona intermareal, aunque habitan hasta los 350 metros de profundidad.

Es un típico habitante costero; durante el día se refugia en cuevas formadas en las zonas rocosas y en las noches abandona su refugio para salir en captura de su alimento. Se impulsa pesada y lentamente con ondas de culebreo cerca del fondo. Su dieta va variando con la edad. Cuando son pequeños o juveniles se alimentan preferentemente de crustáceos como el Langostino Colorado o cangrejos y los ejemplares ya mayores consumen peces como el Tiburón Pintarroja, rayas de pequeño tamaño, anguilas, anchovetas, sardinas, merluzas, lenguados, rollizos, peje sapos, cabrillas (aprende más de la Cabrilla aquí), jerguillas, viejas y blanquillos.

Existen estudios arqueológicos que demuestran que hace más de 6.500 años el Congrio era capturado y consumido por los habitantes originarios de la bahía de Concepción y hace 5.000 años por los cazadores recolectores de la Isla Grande de Tierra del Fuego (Magallanes). A fines del siglo XIX y principios del siglo XX fue uno de los peces más comunes en los mercados. En la actualidad se capturan con diversas técnicas y, por tener el hábito de vivir encuevados, los buzos artesanales los cazan manualmente con ganchos metálicos. Investigadores chilenos han logrado reproducir la especie en cautiverio, por lo cual se proyecta como una potencial especie para la acuicultura comercial.

En Chile no posee categoría de conservación oficial, mientras que a nivel global la especie no está incluida en la Lista Roja de la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (UICN). Científicos chilenos han llamado la atención acerca de la urgencia de implementar medidas regulatorias para evitar la fuerte explotación de juveniles de esta especie.

Cuando un buzo se acerca demasiado a las cuevas submarinas donde suelen esconderse muestran cierto grado de agresividad, por lo cual se recomienda no molestarlo ni tratar de tocarlo.

Fuente: Reyes L. Pablo, Hüne B. Mathias, (2012), Peces del Sur de Chile, Ocho Libros Editores.