La Expedición Imperial Transantártica

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En el mes de febrero de este año, por una publicación en Facebook, me enteré de la existencia de un monumento en la austral ciudad de Puerto Williams consistente en la proa del escampavía Yelcho. Hasta ese momento había oído de la existencia de un barco de la armada llamado Yelcho pero no conocía la historia y quise aprender las razones para tanta polémica por el traslado de la proa de este barco a Punta Arenas. Investigando aprendí que el escampavía Yelcho debe ser uno de los barcos más importantes de la historia marítima nacional y protagonista, junto al Piloto Luis Pardo Villalón y su tripulación, del rescate de la tripulación del Endurance de Ernest Shackleton que sobrevivía a duras penas en la isla Elefante en la Antártica luego de su fallida expedición transantártica.

Luego de un poco de investigación conocí la historia del explorador Ernest Shackleton, de su embarcación el Endurance, la de su tripulación y por supuesto la del Piloto Pardo, el escampavía Yelcho y su tripulación. Realmente quedé sorprendido, primero por no haber conocido mayormente la historia (si, algo había oído, pero nunca imaginé los alcances de todo lo que hizo esa gente), segundo porque es muy muy poca la gente que ha oído esta historia, tercero porque al ir en el mes de marzo (un mes después de enterarme de la historia) a Punta Arenas, ciudad clave en el desenlace de esta historia, recorrí todas las librerías de la ciudad y sólo pude encontrar un par de libros que hablan sobre esta increíble gesta, existiendo varios autores que han escrito al respecto, y por último por lo realmente poco que respetamos a nuestros héroes.

Como un tributo al Piloto Pardo, su tripulación y a su gloriosa embarcación, la Yelcho, quise escribir una serie de columnas hablando primero del contexto histórico en que esto ocurrió, segundo de la Expedición Transantártica de Ernest Shackleton, y por último, del rescate llevado a cabo por el Piloto Pardo y su gente. Todo esto lo haré transcribiendo algunos textos que he reunido y con el objetivo de que aprendamos todos un poco más de nuestra historia, que como chilenos debe enorgullecernos en muchos aspectos, especialmente teniendo héroes como los que arriesgaron sus vidas a bordo de la Yelcho con el fin de “cumplir con su deber como marinos y dar gloria a Chile”.

Cuando empecé a leer, a fines de febrero y principios de marzo, sobre el escampavía Yelcho quedé alucinado con la historia que la nave había protagonizado y justo esto coincidió con mi primer viaje a Punta Arenas. Decidí que trataría de hacerme un tiempo para aprender más sobre esta historia y así fue que buscando en internet llegué a conocer documentos, protagonistas y algunos detalles que realmente creo, todos los chilenos deberíamos conocer. Tenemos una película de “Los 33” pero no tenemos una del rescate de la Yelcho, y sinceramente creo que la historia amerita no sólo una película sino que ser conocida y enseñada en todos los colegios de Chile.

En marzo llegando a Punta Arenas, sólo tuve algunas horas en la ciudad antes de viajar a Puerto Natales y embarcarme a una expedición científica así que aproveché que llegué temprano y fui a visitar el Museo Naval de Punta Arenas sabiendo que aquí encontraría una buena y confiable fuente de información. De pasada, recorrí en vano todas las librerías del centro de la ciudad sin encontrar nada relevante que hablara ni de la expedición de Shackleton ni del rescate de sus hombres. Tuve que viajar a Puerto Natales y allá tampoco encontré nada relacionado. Debo reconocer que me sentí profundamente decepcionado, Punta Arenas es la gran protagonista de esta historia, desde esta ciudad zarpó la Yelcho hacia isla Elefante a rescatar a los náufragos y fue a esta misma ciudad donde volvió gloriosa con toda la tripulación del Endurance luego de cuatro intentos fallidos de rescate hechos por embarcaciones noruegas, inglesas y uruguayas.

Aquí les dejo parte de la historia, espero que la disfruten tanto como yo y que sea una instancia para aprender un poco más de nuestra historia.

La Expedición Imperial Transantártica, también conocida como la Expedición Endurance se planificó para llevarse a cabo entre los años 1914 y 1917 y es considerada la última expedición de la era heroica de la exploración Antártica. Ideada por Sir Ernest Shackleton, el objetivo de esta expedición era realizar el primer cruce del continente antártico. Después de que Roald Amundsen conquistara el Polo Sur en 1911, este cruce de mar a mar sería, “el último gran objetivo de los viajes antárticos”. La expedición de Shackleton falló pero ha sido ampliamente reconocida como una demostración épica de liderazgo y resistencia.

Shackleton formó parte de la expedición antártica del capitán Robert Falcon Scott entre los años 1901 y 1904, llamada Expedición Discovery (por el nombre del barco que los llevó a ese lejano continente), pero en esta nueva expedición Shackleton proponía navegar hasta el mar de Wedell donde dejarían un equipo de expedicionarios cerca de la bahía de Vahsel que serían quienes harían la caminata transcontinental a través del Polo Sur hasta el mar de Ross. Un segundo equipo haría un viaje hasta el mar de Ross donde acamparían en el estrecho de McMurdo y dejarían pertrechos y provisiones en diferentes puntos de la capa congelada del mar de Ross hasta llegar a los pies del glaciar Beardmore. Estos depósitos de provisiones eran esenciales para la supervivencia de quienes cruzarían el continente helado ya que ellos no serían capaces de transportar suficientes provisiones a lo largo del viaje completo. La expedición requirió de dos embarcaciones: el Endurance bajo el mando de Ernest Shackleton que sería el que navegaría hasta el punto inicial en el mar de Wedell y el Aurora al mando del capitán Aeneas Mackintosh que navegaría hasta el mar de Ross.

Cuando faltaban pocos meses para zarpar, en Europa estaban al borde de entrar en guerra por la muerte del archiduque de Austria, fue entonces cuando Sir Ernest Shackleton escribió a Winston Churchill, poniendo a disposición de la corona inglesa, su embarcación el Endurance y a su tripulación para defender al Reino Unido ante la inminente participación en la guerra que se avecinaba. Winston Churchill respondió a Shackleton con una carta en la que escribió una sola palabra: “Procedan”.

Luego de zarpar desde Londres el 1º de agosto de 1914 navegó hacia Buenos Aires donde Shackleton se unió a sus hombres. El Endurance quedó atrapado en el hielo mientras navegaba por el mar de Wedell antes de llegar a la bahía de Vahsel, y a pesar de todos los esfuerzos por liberarlo, el barco derivó en dirección al norte arrastrado por la gruesa capa de hielo que se formó durante el crudo invierno de 1915. Meses después, el hielo aplastó el casco del Endurance el cual posteriormente se hundió dejando náufragos a sus 28 tripulantes sobre el hielo antártico. Después de meses derivando con rumbo norte sobre la capa de hielo en la cual los náufragos armaron su campamento, la tripulación se embarcó en los botes salvavidas del Endurance para navegar hacia la inhóspita e inhabitada isla Elefante. Una vez instalados en la isla Elefante, Shackleton decidió que si no hacían algo al respecto y salían ellos a buscar ayuda, difícilmente algún día los rescatarían, la isla estaba lejos de las rutas de navegación y el mar alrededor de ésta era de los mares más embravecidos del mundo, así que acondicionaron uno de los botes salvavidas, al cual nombraron James Caird, que fue tripulado por Shackleton y cinco de sus hombres, y navegaron por casi 1.300 kms hasta alcanzar las islas Georgias del Sur gracias a la impresionante precisión del navegante Thomas Mercer que logró llevar a sus compañeros a este campamento ballenero situado en medio del Atlántico Sur. Desde este lugar Shackleton logró montar, sin resultados positivos, la primera expedición de rescate de los hombres que esperaban en isla Elefante, luego de ésta lo intentó en tres nuevas oportunidades con diferentes embarcaciones, logrando desembarcar finalmente el 30 de agosto de 1916 en su cuarto intento, gracias a la pericia y valentía de la tripulación del escampavía Yelcho y su capitán el Piloto 1º Luis Pardo Villalón, y rescatar a toda la tripulación del Endurance para luego volver a Punta Arenas el 3 de septiembre de 1916 y lograr uno de los rescates más espectaculares de la historia marítima mundial.

Si quieres conocer porqué Shackleton es uno de los ejemplos de liderazgo más notables de la historia y conocer también la historia del Piloto Pardo no te pierdas las siguientes columnas de esta serie, para mi escribirlas ya ha sido un aprendizaje notable y siento también que le rindo honor a esos chilenos, que sin buscar la gloria personal, arriesgaron sus vidas por rescatar a los náufragos del Endurance.

Rod Sánchez – Instructor de Buceo – IDC Staff Instructor #318745

08-Shackleton_nimrod_86 antarctic Arrastrando por el hielo los botes salvavidas del Endurance endurance Map Shackleton - Men Wanted