El ruido en los océanos

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Adele Peters / www.fastcoexist.com

Una mañana, en una playa de Bahamas, el investigador de ballenas Ken Balcomb descubrió una ballena varada en la costa. Con la ayuda de algunos asitentes, trataron de llevarla nuevamente mar adentro pero ella volvió a la orilla. Luego los investigadores descubrieron una segunda ballena, y luego una tercera. Ese día 17 zifios, que son una especie que habita aguas muy profundas, vararon y murieron en playas alrededor de las Bahamas.

Un solo barco de containers puede inyectar un ruido de 190 decibeles en el agua, como referencia, eso es más fuerte que el sonido que se emite en un concierto de rock.

Balcomb quiso averiguar por qué pudo haber pasado esto y cuando envió algunos especímenes al laboratorio, éstos mostraron evidencias de hemorragias en el cerebro y sangre en sus oídos. El problema fue que los zifios fueron expuestos a un ruido extremo, pruebas de sonar de barcos de guerra de EE.UU. habían hecho que las ballenas trataran de salirse del agua a como dé lugar.

La historia de un varamiento masivos, uno de muchos de los que hay alrededor del mundo, es parte de un nuevo documental llamado Sonic Sea, el cual explica cómo el sonido humano está transformando la vida en los océanos. Durante los últimos 50 años, con el aumento de los barcos cargueros y las prospecciones de petróleo en aguas profundas, el ruido presente en los océanos se ha prácticamente duplicado en cada década.

Hoy tenemos dando vueltas por los océanos 60.000 naves comerciales. “No se puede escapar del ruido” dice Michael Jasny, director del Proyecto de Protección de Mamíferos Marinos y uno de los productores del documental.

“Lo más importante que hay que entender cuando uno piensa en el ruido en los océanos es que éstos son un mundo de sonidos” dice el propio Jasny. “Los mamíferos marinos, peces y otras especies marinas, han evolucionado para depender de su oído como su sentido primario. Hay buenas razones para sostener esto, una ballena azul difícilmente podrá ver su cola pero puede comunicarse con otra ballena de su misma especie a cientos de kilómetros de distancia”. “Los océanos están siendo industrializados y esto está teniendo un creciente impacto en el mundo acústico en el que las ballenas y muchas otras especies tienen que desenvolverse” dice el propio Jasny.

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El muro de sonido constante que hoy tenemos, impacta la manera en que los organismos marinos buscan su alimento, se comunican, navegan a través de los océanos y prácticamente cualquier otro aspecto de sus vidas. Las Ballenas Francas, una especie en peligro de extinción que habita el Atlántico Norte, ya no pueden oírse unas a otras durante un 80% del tiempo. Ésto es un cambio relativamente reciente considerando que algunas ballenas viven hasta 200 años, por lo tanto algunas de ellas crecieron en un océano silencioso.

Lo positivo de la contaminación acústica de los océanos es que desaparece completamente una vez que dejas de hacer ruido.

Las buenas noticias: con los avances tecnológicos se puede reducir significativamente las fuentes de ruido. Las empresas de gas y petróleo, por ejemplo, usan gigantezcas explosiones de dinamita para mapear el fondo del océano. Hoy es posible usar tecnologías que son una milésima de invasivas que las tecnologías que usan actualmente. Hoy algunas compañías navieras están empezando a usar tecnologías para tener embarcaciones más silenciosas, sólo con bajar la velocidad ya emiten menos ruido. Es común que los barcos tengan que esperar tres días luego de llegar a puerto, por lo tanto realmente no es necesario ir tan rápido.

“Éste es un problema que puede resolverse” señala Jasny, “El sonido desaparece cuando dejas de emitirlo, a diferencia de otros contaminantes”.

En 2014 la International Maritime Organization adoptó medidas en forma voluntaria para operar barcos más silenciosos, ahora la idea es que las navieras y los puertos también empiecen a tomar medidas para reducir el ruido.

El estreno mundial de Sonic Sea es este jueves 19 de mayo en Discovery Channel, no se lo pierdan!